es justo estar triste

Ríndete. Llora. Rómpete en mil pedazos. Cánsate de todo. Abandona tus armas y que tu ansiedad me cuente todo lo que llevas callado durante meses. No te preocupes de más. Dime quién te ha hecho daño, señálalos uno a uno con el dedo. Deja de repetirte que vas a poder con todo, que eres fuerte, que pronto saldrás de esta. No te presiones más. Tienes todo el derecho del mundo a sentirte derrotada, herida, sola. Pero recuerda una cosa, también tienes todo el tiempo del mundo para recuperarte. Hazlo cómo quieras. No hay prisa. Estar triste también es parte de la vida.

Laura Lozano

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No era tan difícil, cobarde.

“Te mereces algo mejor”. Vaya excusa de mierda. Cómo si tú supieses lo que me merezco yo. Así es como un día te marchas sin más. Me devuelves mis cosas, borras mis fotos y reseteas tu vida. Y de repente se te olvida que si algo me merezco es una explicación. Un porqué para entender si hice algo mal, si la cagué, si no me porte tan bien como debía. Desapareces y me rompes en pedazos la confianza. ¡Cómo me va a costar volver a fiarme de otra persona, joder! y todo por tu culpa. Por no haber sido lo suficientemente valiente como para contarme que habías conocido a alguien, que hacía tiempo que ya no tenías ilusión, que no querías seguir con esto. “Ya no te quiero”. No era tan difícil, cobarde.

lo estoy mucho

Estoy orgullosa de ti. ¿Hace cuánto no dices algo así? Orgullosa de lo que haces, de lo que eres, de ver en quien te has convertido. Deberíamos decirles más a quienes tenemos al lado que admiramos hasta donde son capaces de luchar, de llegar, de avanzar. Deberíamos ser más sinceros con esas personas y contarles que sí vemos todo lo que están haciendo. Que admiramos que no se rindan. De hecho, esos son los principales motivos de este orgullo nuestro y deberían saberlo. Creo que, a veces, necesitan saber que alguien está viendo cuánto se esfuerzan. Deberíamos callar menos con la cabeza y hablar más con el corazón. Veo cómo te levantas cada día y le plantas cara a la vida y sé que ella no tiene nada que hacer contra ti.

Laura Lozano

Feliz orgullo

Que les jodan. A todos los que te llaman bollera, maricón o rarito. Que les jodan a todos los que te señalan por la calle, a los que se burlan, a los que se escandalizan o a los que les da ‘asco’ ver cómo te besas con otra persona de tu mismo sexo. Que les jodan porque no hay nada más bonito que enamorarse de la persona que quieres, sea hombre, mujer o genderqueer. Que les jodan porque no hay nada mejor que saber lo que sientes y sentirte libre por ello. Libre de ser quien quieras ser, libre para decidir. Que les jodan porque ya no te escondes de padres, de amigos o de compañeros. Ya no finges tener una vida que no tienes ni algo que no eres. Que les jodan porque no te avergüenzas de haberte enamorado de esa persona o de no te identificarte con el género que te asignaron al nacer. Amarse libera. Y nadie se siente más libre haciéndolo. Así que, que les jodan también a todos los que dicen que no eres ‘normal’. Porque los que no son normales son ellos. Tú estás haciendo lo que sientes. Y eso es de valientes.

A ti, que te atreviste a ser. A ti, que te tacharon de ser poco femenina o a ti, de serlo en exceso. A ti, que te escupieron por hacer lo que sentías o que incluso te pegaron. Feliz día. Felices vosotros. Eso es lo que os merecéis. Y a quien no le guste, ya sabéis, que les jodan.

Laura Lozano

libre de juicios

Me gustan las personas que no dejan de apostar por ti. Ni aunque lo tengas todo en contra. Las que no piensan en qué es ‘lo más viable, lo más posible, lo más correcto‘ sino en qué es lo que más feliz te hace a ti. Me gusta esa gente que sigue tus pasos de cerca: no por envidia, sino por cariño. La que disfruta contigo. La que te anima a seguir. Me gusta tenerla cerca porque siempre suma. Porque se convierten en el lugar donde celebrar que las cosas salen bien; pero también que salen mal. Porque todo ocurre por algo y la próxima irá mejor.  Me gusta porque no juzgan y porque son capaces de tachar todos esos ‘improbable’ que tienes asumidos. Qué bonita la gente así, que te cuida bien y que te quiere todavía mejor.

Laura Lozano

Por ti, por mi, por todas mis compañeras

 

Nos matan. Por celos, porque si no estás conmigo, no estarás con nadie. Nos aíslan, nos hacen creer que ”nadie te querrá como yo”. Nos tachan de histéricas y de maníacas. Nos pegan y así nos llenan de heridas el cuerpo y el corazón. Nos acosan, por la calle, en el metro, en la playa. Da igual si es de día o de noche, siempre se les resbala ese ‘GUAPA’ de la boca que nadie les ha pedido. Y si les contestamos somos unas bordes, unas locas o ‘no iba para nosotras porque estamos gordas’. Nos juzgan porqué deciden que nuestra falda es demasiado corta. Nos señalan cada vez que consideran que ‘vamos provocando’. Nos encierran en un portal y nos violan. Y luego nos acusan de querer joderles la vida. Cuando es a nosotras a quien nos la han jodido.

Estamos hartas. De que no nos crean. De que nuestra palabra valga menos que la de nuestros violadores. De tener que levantar tanto y tantas veces la voz. Estamos cansadas de tener que escribir ‘ya estoy en casa’ a nuestras amigas cuando entramos en nuestra habitación. De hablar por teléfono hasta que llegamos porque tenemos miedo. No aguantamos más esta justicia que se pone del lado de quien viola, que nos abandona y que una vez más, nos da razones para no creer en ella.

Yo sí os creo. A todas y a cada una de las chicas que os habéis atrevido a denunciar a vuestro agresor. A las que habéis tenido el valor de declarar en contra de vuestro violador. A las que os habéis marchado de casa porque no aguantabais más. A todas las que aseguráis haber sufrido algún tipo de violencia machista porque yo también la he sufrido. Estamos rabiosas pero juntas y juntas somos una auténtica manada. No vamos a parar de hacer ruido. No vamos a dejar de luchar. Las cosas tienen que cambiar y tienen que hacerlo ya.

Por ti, por mi, por todas mis compañeras.

Laura Lozano

saber perdonar

Debemos aprender a pedir perdón. Asumir nuestra parte de culpa, decir en voz alta ‘me he equivocado‘. Admiro a las personas que son capaces de darse cuenta de que la han cagado y echan el freno de mano. Rápido. Sin darle más vueltas. No merece la pena perder la oportunidad de rectificar. Déjate de orgullos de mierda. Lo siento. Zanjar de golpe el problema.

Sin embargo, creo que hay una parte todavía más importante: saber perdonar.  Lo que conlleva aceptar unas cláusulas mínimas. Unas cláusulas que te obligan a creer en esas disculpas, a darle otra pequeña oportunidad a esa persona y, sobre todo, a ser consciente de que esa persona puede volver a cagarla. Pero tú la has perdonado. Por lo que pasó, por lo que fue, por lo que hizo. Da igual. Y por eso creo que no puedes reprocharle nada después. Borrón y cuenta nueva. No es justo alejarte. Porque entonces tú ya habías decidido antes de escuchar a esa persona. A ti no te sirvió de nada que echara el freno. Para ti estaba roto, tú no la has perdonado.

Laura Lozano