Respeto

No me importa. Lo que te pongas. Cómo te vistas. Lo que se te vea o lo que no. Hace tiempo que estoy reconstruyéndome. He dejado de clasificar las cosas en “correcto” o “incorrecto”. No tengo porqué opinar de ti, de lo que haces, de lo que eres. ¿Quién soy yo para juzgarte?¿qué potestad tengo para decirte que ese pelo no te queda bien o que vas enseñando demasiada carne? Deja de preocuparte más por la vida de los demás y preocúpate un poquito más por la tuya. Solo eres alguien en tu vida. Respétame.

Laura Lozano

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verano

Perder el control, la noción del tiempo, el blanco de la piel. Brindar con mucho vino, total mañana no vamos a madrugar. Verte tocar el ukelele y engancharme de ti en cada acorde. Cantar a todo pulmón todo lo que nos echen. Un chupito, o dos. Pedirle al dj que nos ponga esta por ti, esta por mi y esta por las dos. Bailar. Bailar mucho moviendo partes del cuerpo que ni sabíamos que se podían mover. Qué mas da la hora, qué más da que llevemos encima más alcohol que maquillaje, que más da lo que piensen todos los que nos miran. Por fin nosotras, verano, vida.

Laura Lozano

deja que me duela

El dolor puede durar un día, una semana o toda una vida. Por eso creo que nos equivocamos cuando le pedimos a alguien que no esté triste, que no se preocupe, que todo pasará. A lo mejor esa persona necesita más tiempo del que creemos para reponerse del golpe que le han dado. A lo mejor necesita estar partida en dos. Llorar. No estar para nadie más que para ella misma. Y está en su derecho. Por mucho que nos duela. Cada uno carga su dolor como quiere y lo supera como puede. Dejemos de querernos tan felices y querámonos un poco más humanos.

Laura Lozano

 

No vuelvas

No quiero que vuelvas. No quiero que te acuerdes de mi una noche de borrachera. No quiero whatsapps cuando me veas pasar feliz y te mueras de rabia. No quiero que eches de menos los domingos en tu casa. Los guiños de punta a punta de la mesa. Todas las veces que te cogía la mano mientras conducías. No me apetece volver a creer que vas a cambiar. Que ya no eres la persona de antes. Me ha costado mucho volver a brillar y no vas a ser tú quien vuelva a apagar mi luz. Hazme un favor y no aparezcas. Ni en mis peores sueños. No vuelvas a intentarlo. Ya te he borrado. Ya no te quiero más.

Laura Lozano

mal, mal y mal

Mal. Por no saber a quién tenías enfrente. Mal por haber entrado en su juego, por haberles dado explicaciones que ni se merecían ni se creyeron. Mal por echarte a la espalda un peso que no te tocaba cargar a ti, por sentirte injusta si callabas y tonta mientras discutías. Muy mal por no haber sabido frenar a tiempo, por perder la perspectiva, por no ser consciente de que no te valoraban antes ni lo harán después de esto. Sabías que no iban a cambiar de opinión, ¿porqué perdiste el tiempo entonces?

¿Te atreves?

Vamos a pasarlo bien. No le pongas ninguna etiqueta. Vamos a jugar. A jugar a sonreír hasta las tantas de la mañana. A jugar a ver quién tarda más en contestar ese mensaje que vemos en cuanto nos llega. Vamos a jugar a conocernos a oscuras en tu cama. O en la mía. Por la noche, por la mañana y a mediodía. Siempre es buen momento. Vamos a perder la noción del tiempo, de las horas y de los días. Eso sí, vamos a dejar algo claro desde el principio. No vale enamorarse. ¿Te atreves?

Laura Lozano

Ganas

Las ganas. Lo marcan todo. Las ganas de ir. Las ganas de verte. Las ganas de huir. Son las que te empujan a vivir. Las que te obligan a tomar decisiones, a salir de tu zona de confort, a comprar un billete para ir a abrazarte Las ganas también son las culpables de ese mensaje a las tantas del que siempre me arrepiento, de esa sonrisa sin más, de ese nudo en el estómago cuando voy a ir a recogerte al trabajo. Qué difíciles de controlar. Y qué sinceras. Porque si les hacemos caso, acabamos haciendo lo que nos apetece. Y sino, nos arrepentimos toda la vida por no haberlo hecho. Escúchate y si está en tus manos, adelante, no te quedes con las ganas.