entre el ayer y el mañana

Nos gustaría ser más altos, más bajos, más delgados, más ricos, con el pelo más largo, más rizado. Preferiríamos vivir en otra ciudad, tener otro coche, elegir nuestras vacaciones en un lugar de playa en vez de en uno de montaña y viceversa. Cuando decidimos estar con alguien, nos pesa, pero cuando nos dejan, nos duele. Nos damos cuenta de lo que ocurre cuando ya no se puede hacer nada: ese trabajo al que renuncié, esa mentira que podría haberme ahorrado, ese concierto al que no fui, esa persona a la que no le demostré. Dejamos de disfrutar del ahora porqué nos preocupa el ayer que ya no podemos cambiar. Pero eso último siempre se nos olvida. No te lamentas más, el pasado no va a volver, el futuro no ha llegado y el presente es tuyo. ¡Vive, joder!

Laura Lozano

suelo tantas cosas

Suelo pasar por alto comentarios hirientes. Personas con más caras que la luna. Mentiras a medio pensar. Suelo hacer más cosas por los demás de las que debería. Sorpresas, regalos, sonrisas. Suelo creer que apostarán por mi igual que yo lo hago por ellos. Todo a una carta; Y, efectivamente, me dan el palo. Suelo permitir que me exijan veladamente eso ”que tantísima ilusión les hace’. Suelo imaginarme que me echarán una mano y así es, me la echan al cuello. Suelo defender que todos llevamos la valentía por bandera. Pero muchos la esconden demasiado rápido. Así que desde hace poco, suelo prometerme que me mantendré alejada de quienes no jueguen limpio, de quienes lo tiñan todo de un egoísmo rancio. Si alguien es importante aquí soy yo y se me había olvidado.

Laura Lozano

que nunca termine

Cada vez que me haces la guerra. En la cama, en el coche, en el salón. E incluso cuando me haces la paz. Cuando le enseñas los dientes a los problemas y les gritas que no van a poder con nosotros.Cuando me miras orgulloso por no dejarme vencer. Cuando te aprieto la mano cuando tienes miedo. Cuando te inventas respuestas convincentes a las preguntas de mi vida. Cuando imaginas un futuro feliz y me prometes que lo tendremos. Cuando me enseñas tu mundo y me invitas a entrar en él. Cada vez que tu escudo es la paciencia. Cuando eres calma y me liberas. Cuando te ríes a carcajadas después de enfadarme durante horas. Cuando me convierto en tu refugio. Cada vez que caminamos de la mano mientras nos cae encima un aguacero. Cuando sentimos que lo mejor que podíamos hacer, lo hicimos. Seguir, permanecer, luchar.

Es por eso -y por mucho más- por lo que te quiero.

Laura Lozano

debilidades

Hacía tiempo que ya no la notaba igual: su mirada había perdido color, se le había apagado la sonrisa, ya no quería ni verse en el espejo. Lloraba con una facilidad pasmosa y cada vez notaba la felicidad un poquito más lejos. Se limitaba a dejar la vida pasar, había entregado las armas después de luchar durante tanto tiempo. Y cada día le dolía un poquito más el corazón, porque lo peor de fallar, es fallarse a uno mismo. Ya no tenía más excusas que ponerse, ni ganas de inventárselas. Siempre tuvo fuerzas pero decidió abandonar sin esperar a que la partida terminase. Sin saber hacía qué lado había caído la moneda. Había dejado de creer en sí misma y no sabía cuándo podría volver a hacerlo. Yo siempre se lo dije: ”tú peor enemiga eres tú misma”.

Laura Lozano

Sigue

Ya te digo que no, que no va a ser fácil. Que la lucha es una constante en esta aventura llamada vida. Que todo se va a complicar por muy fácil que parezca y que las dificultades están impresas en cada hoja de este libro. La paciencia será algo fundamental: para soportar a todos aquellos que a tus espaldas están deseando que te rindas; que lo dejes; que abandones. Porque aunque te parezca mentira, la vida contiene una gran cantidad de personas llenas de odio que se van a encargar de colocar todas las piedrecitas posibles en tu camino. Para que te caigas, para que te tropieces. Entonces, ser fuerte se convierte en una obligación: debes serlo. Y lo serás, estoy segura. Porque las ganas de devolverle el golpe a la vida siempre son mayores que las de darlo todo por perdido. Lucha, resiste, aguanta.

Laura Lozano

libertad antes que cadenas

Ríete. Bien fuerte, que se te oiga por toda la calle. Pásalo bien, disfruta. Baila. Canta a gritos. Que te dé tanta rabia que se acabe como levantarte un lunes a las 7 de la mañana. Y si te tienen que mirar, que te miren. Y si se tienen que burlar, pues también. Ya sabes, infelices. Tómate una cerveza un martes, no te esperes al sábado para hacerlo. Emborráchate. Brinda. Por ti, por las cosas que todavía no has hecho, por los viajes que quedan, por tus amigos. Haz el pino. Llega a casa de día y guíñales el ojo a tus vecinos porque sí, hoy lo has dado todo. Las personas más envidiosas hablarán de ti, total, su vida está tan vacía que suelen preocuparse en exceso por la de los demás. Sal. O no salgas. Haz lo que quieras. Lo que te dé la gana. Es tu vida y en tu vida, mandas tú.

Laura Lozano

un corazón abierto a la mitad

Te quiero porque eres fácil. Porque me deshaces las dudas. Porque siempre escribes la palabra ”superado” encima de cada uno de mis problemas. Te quiero porque eres solución. Porque te sientas y me curas. Y dejas que yo lo haga contigo. Te quiero porque eres felicidad. Porque me rompes la tristeza a trozos. Porque no me dejas esconder la sonrisa. Te quiero porque eres fuerza. Porque me lanzas el salvavidas cuando estoy a punto de ahogarme. Porque me haces creer que somos capaces de llegar a cualquier sitio. Y llegamos. Te quiero porque eres sexo. Porque me erizas la piel mientras me encuentras las cosquillas. Porque me desnudas con solo mirarme y es así como más segura me siento. Te quiero porque eres calma. Porque me frenas en seco. Porque me pones los pies en el suelo de nuevo. Te quiero por crear algo único: tú y yo.

Laura Lozano