complejidad humana

Siempre estiramos la cuerda más de lo que se puede. Tendemos a beber más de lo que debemos. Comemos más de lo que podemos digerir. Llevamos más cosas en las manos de las que podemos sujetar. Dormimos más horas de las que nos recomiendan y nos saltamos la dieta porque nos creemos nuestros propios endocrinos. Abusamos de la paciencia de los demás e incluso de la confianza y así nos va. Siempre tenemos que sobrepasar los límites, queremos más. Y claro, luego pasa lo que pasa: la cuerda se rompe, la resaca del día anterior es insoportable y el empacho no nos permite ni movernos. Lo que tenemos en las manos se nos cae y de normal, se rompe, nos enfadamos cuando en la báscula no pone lo que debería y los demás acaban por enviarnos a la mierda.

Totalmente lógico. Hacemos las cosas mal una y otra vez y luego venimos con el cuento de ”nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde”. Perdona, sí lo sabías, y aún así quisiste seguir comiendo,bebiendo y cagándola. Ahora te toca apechugar.

Laura Lozano

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