condenado a vivir entre maleza

El otro día mientras volvía en coche, recordé las estupideces que he llegado a hacer por amor. Recordé aquellas caras de sorpresa, aquellas sonrisas gratuitas, aquellos ”eres increíble” y por un momento me di cuenta de que aunque las cosas salieron mal hubo momentos que no cambiaría por nada, se podría decir que incluso lo hice bien, que me lo curré, vamos. Me encantaba morirme esperando a que llegase la hora de que llegaras, el reloj se paraba mientras lo preparaba todo.Todo tenía que estar perfecto. Me cargaba de ganas y me ponía mis mejores galas. Tu comida favorita nunca podía faltar, igual que la previsión. A veces también me gustaba poner música, tu música. Calculaba cada detalle por pequeño que fuera. Y cuando nos sentábamos en la mesa, parecía nuestra primera vez. El contador se ponía a cero, volvíamos a empezar. ¡Cómo si no hubiéramos quedado cien veces antes!. Me quedaba mirándote, nos miraba a los dos. Ilusión en estado puro, éxtasis de felicidad. En ese preciso instante, ya no quería nada más.

Y a veces deseo que todo vuelva a empezar pero con alguien distinto…

Laura Lozano

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