añoranzas y lamentos

Todos tenemos aquel pozo al que no nos atrevemos ni a asomarnos por miedo a lo que pueda pasar. Aquel rincón perdido que sabemos perfectamente por donde para pero por el que nunca nos atrevemos a caminar. Tomamos mil y un atajos para que aquellos sentimientos se queden donde están, en la basura. Para no recordar aquella persona, aquel verano en el que fuiste tan feliz. En aquel vertedero están todas aquellas citas que con tanta ilusión preparé y salieron mal, todas aquellas ganas de hablarle a esa persona cuando las cosas pendían de un hilo, todas aquellas veces en los que se me quedó un te quiero en los labios. Apesta a amor, a un amor que se acabó porque ”era mejor así” o porque quizás, ya no podíamos ser más. Podría tirarme horas pegando los trozos de aquellas fotos en los que fuimos felices, desenterrando recuerdos, pero el dolor podría conmigo y me abriría todas esas heridas que tanto me costó curar. Con las cicatrices ya tengo suficiente, ya no más.

Laura Lozano

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