cerrando

Tuve abierta la herida durante tanto tiempo que fue más fácil de curar cuando nos alejamos. Me castigaba por haberlo hecho tan rápido pero, supongo, que mi cuerpo no era capaz de seguir aguantando. Me hicieron temblar la calma y la paz que llegaron después porque estaba acostumbrada a tus terremotos. Y volví a recordar que eso era lo que siempre había querido. No tuvo sentido dolernos así.

Laura Lozano