que nunca termine

Cada vez que me haces la guerra. En la cama, en el coche, en el salón. E incluso cuando me haces la paz. Cuando le enseñas los dientes a los problemas y les gritas que no van a poder con nosotros.Cuando me miras orgulloso por no dejarme vencer. Cuando te aprieto la mano cuando tienes miedo. Cuando te inventas respuestas convincentes a las preguntas de mi vida. Cuando imaginas un futuro feliz y me prometes que lo tendremos. Cuando me enseñas tu mundo y me invitas a entrar en él. Cada vez que tu escudo es la paciencia. Cuando eres calma y me liberas. Cuando te ríes a carcajadas después de enfadarme durante horas. Cuando me convierto en tu refugio. Cada vez que caminamos de la mano mientras nos cae encima un aguacero. Cuando sentimos que lo mejor que podíamos hacer, lo hicimos. Seguir, permanecer, luchar.

Es por eso -y por mucho más- por lo que te quiero.

Laura Lozano

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debilidades

Hacía tiempo que ya no la notaba igual: su mirada había perdido color, se le había apagado la sonrisa, ya no quería ni verse en el espejo. Lloraba con una facilidad pasmosa y cada vez notaba la felicidad un poquito más lejos. Se limitaba a dejar la vida pasar, había entregado las armas después de luchar durante tanto tiempo. Y cada día le dolía un poquito más el corazón, porque lo peor de fallar, es fallarse a uno mismo. Ya no tenía más excusas que ponerse, ni ganas de inventárselas. Siempre tuvo fuerzas pero decidió abandonar sin esperar a que la partida terminase. Sin saber hacía qué lado había caído la moneda. Había dejado de creer en sí misma y no sabía cuándo podría volver a hacerlo. Yo siempre se lo dije: ”tú peor enemiga eres tú misma”.

Laura Lozano

Sigue

Ya te digo que no, que no va a ser fácil. Que la lucha es una constante en esta aventura llamada vida. Que todo se va a complicar por muy fácil que parezca y que las dificultades están impresas en cada hoja de este libro. La paciencia será algo fundamental: para soportar a todos aquellos que a tus espaldas están deseando que te rindas; que lo dejes; que abandones. Porque aunque te parezca mentira, la vida contiene una gran cantidad de personas llenas de odio que se van a encargar de colocar todas las piedrecitas posibles en tu camino. Para que te caigas, para que te tropieces. Entonces, ser fuerte se convierte en una obligación: debes serlo. Y lo serás, estoy segura. Porque las ganas de devolverle el golpe a la vida siempre son mayores que las de darlo todo por perdido. Lucha, resiste, aguanta.

Laura Lozano

libertad antes que cadenas

Ríete. Bien fuerte, que se te oiga por toda la calle. Pásalo bien, disfruta. Baila. Canta a gritos. Que te dé tanta rabia que se acabe como levantarte un lunes a las 7 de la mañana. Y si te tienen que mirar, que te miren. Y si se tienen que burlar, pues también. Ya sabes, infelices. Tómate una cerveza un martes, no te esperes al sábado para hacerlo. Emborráchate. Brinda. Por ti, por las cosas que todavía no has hecho, por los viajes que quedan, por tus amigos. Haz el pino. Llega a casa de día y guíñales el ojo a tus vecinos porque sí, hoy lo has dado todo. Las personas más envidiosas hablarán de ti, total, su vida está tan vacía que suelen preocuparse en exceso por la de los demás. Sal. O no salgas. Haz lo que quieras. Lo que te dé la gana. Es tu vida y en tu vida, mandas tú.

Laura Lozano

un corazón abierto a la mitad

Te quiero porque eres fácil. Porque me deshaces las dudas. Porque siempre escribes la palabra ”superado” encima de cada uno de mis problemas. Te quiero porque eres solución. Porque te sientas y me curas. Y dejas que yo lo haga contigo. Te quiero porque eres felicidad. Porque me rompes la tristeza a trozos. Porque no me dejas esconder la sonrisa. Te quiero porque eres fuerza. Porque me lanzas el salvavidas cuando estoy a punto de ahogarme. Porque me haces creer que somos capaces de llegar a cualquier sitio. Y llegamos. Te quiero porque eres sexo. Porque me erizas la piel mientras me encuentras las cosquillas. Porque me desnudas con solo mirarme y es así como más segura me siento. Te quiero porque eres calma. Porque me frenas en seco. Porque me pones los pies en el suelo de nuevo. Te quiero por crear algo único: tú y yo.

Laura Lozano

 

declaración de intenciones

Desde bien pequeño nos dedicamos a adoctrinarte, a convencerte de que solo lo que veías en casa era lo correcto. Dejamos que te acercaras a aquellas personas a las que no considerábamos peligrosas y a las que sí, las mantuvimos lo más lejos posible. Eliminamos cualquier brote de rebeldía que pudieras tener cargándonos tu autoestima, a base de golpes en la boca y de ”ya verás cuando estemos solos”. Nos encargamos de que desconfiaras de todos los que no formaban parte de nuestro círculo para que no te atrevieses a contar nada y así que nadie supiese lo que estábamos haciendo contigo. Cumpliste cada una de las cosas que a nosotros nos apeteció porqué no teníamos ningún interés en preguntarte qué era lo que querías, no nos importaba. ¿Besos y abrazos?¿para qué?. Y ahora crees que tienes el suficiente derecho de cansarte de todo esto y nos pides que te dejemos elegir qué es lo que quieres a tu lado, ¡será posible!. Con todo el tiempo que hemos invertido en joderte la vida y nos sales por peteneras. ¿Pues sabes lo que te digo? ¡que no! no quiero verte feliz, no quiero que las cosas te salgan bien y pienso poner todo mi empeño en destrozarte cada día un poco más, espero que estés preparado, esto es la guerra.

Laura Lozano

adiós envenenado

Es una pena que decidamos juzgar cuando no tenemos ni idea de lo ocurre cuando discuten dos personas. Negarse a escuchar a las dos partes, taparse las orejas, los ojos y el corazón. Posicionarse sin conocer lo que realmente han sufrido ambos. Incluso lo que continúan sufriendo. Ser lo suficientemente inmaduro como para no querer aceptar que las personas que nos rodean no tienen porqué tener la razón, pero sobre todo, ser lo suficientemente egoísta como para olvidar todo lo que han hecho por nosotros aquellos a los que no queremos escuchar: gestos, detalles, favores. Todo queda entonces reducido a un saludo de lejos; no vaya a ser que seas lo suficientemente valiente como para tomar tus propias decisiones. Que no te justifiquen, sabes perfectamente lo que haces. Eso sí, debo decirte algo: los errores se olvidan, las decepciones no.

Laura Lozano