un corazón abierto a la mitad

Te quiero porque eres fácil. Porque me deshaces las dudas. Porque siempre escribes la palabra ”superado” encima de cada uno de mis problemas. Te quiero porque eres solución. Porque te sientas y me curas. Y dejas que yo lo haga contigo. Te quiero porque eres felicidad. Porque me rompes la tristeza a trozos. Porque no me dejas esconder la sonrisa. Te quiero porque eres fuerza. Porque me lanzas el salvavidas cuando estoy a punto de ahogarme. Porque me haces creer que somos capaces de llegar a cualquier sitio. Y llegamos. Te quiero porque eres sexo. Porque me erizas la piel mientras me encuentras las cosquillas. Porque me desnudas con solo mirarme y es así como más segura me siento. Te quiero porque eres calma. Porque me frenas en seco. Porque me pones los pies en el suelo de nuevo. Te quiero por crear algo único: tú y yo.

Laura Lozano

 

declaración de intenciones

Desde bien pequeño nos dedicamos a adoctrinarte, a convencerte de que solo lo que veías en casa era lo correcto. Dejamos que te acercaras a aquellas personas a las que no considerábamos peligrosas y a las que sí, las mantuvimos lo más lejos posible. Eliminamos cualquier brote de rebeldía que pudieras tener cargándonos tu autoestima, a base de golpes en la boca y de ”ya verás cuando estemos solos”. Nos encargamos de que desconfiaras de todos los que no formaban parte de nuestro círculo para que no te atrevieses a contar nada y así que nadie supiese lo que estábamos haciendo contigo. Cumpliste cada una de las cosas que a nosotros nos apeteció porqué no teníamos ningún interés en preguntarte qué era lo que querías, no nos importaba. ¿Besos y abrazos?¿para qué?. Y ahora crees que tienes el suficiente derecho de cansarte de todo esto y nos pides que te dejemos elegir qué es lo que quieres a tu lado, ¡será posible!. Con todo el tiempo que hemos invertido en joderte la vida y nos sales por peteneras. ¿Pues sabes lo que te digo? ¡que no! no quiero verte feliz, no quiero que las cosas te salgan bien y pienso poner todo mi empeño en destrozarte cada día un poco más, espero que estés preparado, esto es la guerra.

Laura Lozano

adiós envenenado

Es una pena que decidamos juzgar cuando no tenemos ni idea de lo ocurre cuando discuten dos personas. Negarse a escuchar a las dos partes, taparse las orejas, los ojos y el corazón. Posicionarse sin conocer lo que realmente han sufrido ambos. Incluso lo que continúan sufriendo. Ser lo suficientemente inmaduro como para no querer aceptar que las personas que nos rodean no tienen porqué tener la razón, pero sobre todo, ser lo suficientemente egoísta como para olvidar todo lo que han hecho por nosotros aquellos a los que no queremos escuchar: gestos, detalles, favores. Todo queda entonces reducido a un saludo de lejos; no vaya a ser que seas lo suficientemente valiente como para tomar tus propias decisiones. Que no te justifiquen, sabes perfectamente lo que haces. Eso sí, debo decirte algo: los errores se olvidan, las decepciones no.

Laura Lozano

una vida en blanco

No bebas más. Yo creo que ya estará bien de comer. Me molesta que te muevas tanto. No hagas eso. ¡No te soporto! Me quedo sin batería con esas personas que se pasan la vida dando órdenes a los demás. Me gusta equivocarme, emborracharme y no poder tragar ni una sola patata más del empacho que tengo. Me pongo a bailar sin razón y tarareo canciones durante horas aunque te moleste. Es mi vida y soy yo quien decide. ¿Consejos? por supuesto. Pero no voy a permitir que me digas cómo tengo que vivir. Si tu mayor preocupación es tener una vida ‘modelo’, la mía no lo va a ser. Diles a todos tus amigos que yo no soy así, lo siento. Las apariencias, el qué dirán, no me interesan. Cada día busco una razón por la que ser feliz y la persigo y lo único que les pido a los que están a mi alrededor es que hagan lo mismo. No te he preguntado si te parece mejor o peor porqué no me importa. Déjame que disfrute cada momento pese a que no sea de la manera ‘políticamente correcta’. Si no vas a respetarme, apártate. Nunca seré como tú quieras.

Laura Lozano

Antes de volar hay que querer primero

Con todo lo que habíamos aguantado, no era momento de echarse atrás. ‘Ahora o nunca‘, Y aquella mirada se me clavó en la piel. Pegamos un taconazo que se escuchó tres calles más para allá, alzamos la voz y dejamos claro que estamos juntos en esto. Te veía en cada palabra, en cada gesto, en cada lágrima. Nos hicimos fuertes. Y luchamos. Y fue ahora, claro que lo fue. Porqué a ti y mi nos pertenece el presente pero sobre todo, el futuro y no hay otra forma de entenderlo. Nos dolía el corazón y nos lo cubrimos de tiritas. Hacía delante. Pero el paso que dimos después de todo aquello fue diferente a los que habíamos dado tiempo atrás. Este paso sonó a madurez, a seguridad y a amor. Y aunque sigo amarrándome a tu cintura mientras cocinas y contando cada peca de tu espalda; he entendido que había algo muy importante en juego: nuestra vida. Por eso te miro orgullosa, por haber peleado por mi. Y ante todo, por ti.

Laura Lozano

por dentro estás vacío

Todavía hay personas que no lo han entendido: las apariencias no sirven de nada. No entiendo esa necesidad de compartir todo lo que te sucede: ese coche nuevo, esa cena en un bar caro, ese hotel tan exclusivo en tus vacaciones. La felicidad son momentos: una tarde de cervezas con los amigos, hacer el amor en la playa, atragantarse de la risa. Las cosas materiales se rompen, se oxidan, se pierden. ”No te preocupes, todo saldrá bien”, eso es lo que te queda. Esa persona que no solo te calienta la cama sino el corazón. Ese beso al llegar a casa de un día de trabajo, ese abrazo que te carga de energía, ese ”cuenta conmigo” cuando crees que todo está perdido. No me quita el sueño lo que piense de mi cada una de las personas que me cruzo por la calle. No me importa si creen que soy más o menos rica, porque lo que sí que soy es feliz. Y eso, por mucho que algunos lo crean, no hay tienda donde se compre.

nada de sobrevivir

Sé valiente e inténtalo. Que te lo pongan difícil, que se complique, pero que no se te olvide que tú eres capaz de hacerlo. Y cáete cada día, y vuelve a levantarte diez minutos después. Intenta rendirte, y date cuenta de que cuesta más rendirse que seguir intentándolo. Rendirse es de cobardes y tú no lo eres. Y ten claro que van a intentar pasarte por encima, que van a desmerecerte y que tendrás que luchar con lo que tengas, aunque sea poco. Habrá personas esperando a que las cosas se te tuerzan. No te preocupes, tienes todo el tiempo del mundo para enderezarlas. Demuestra que no es casualidad que estés donde estás sino que te lo mereces. Y disfruta, esa es la clave. Sé feliz y nunca será un esfuerzo hacer tu trabajo. Y ríete, desde el lunes por la mañana al viernes por la noche. Incluso el domingo. Vive.

Laura Lozano